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Consecuencias Sociales Brenda, seis anos de edad, llego a la clínica para aprender a pronunciar ciertos sonidos. Tenía dificultad con las nuevas palabras que estaba aprendiendo y los padres pensaban que se debía al cambio del español al ingles. Mientras tomaba la historia clínica me di cuenta que la niña se chupaba el dedo. Los padres me explicaron que la niña no podía integrarse porque los compañeros no entendían lo que hablaba, y ella se aislaba en un rincón chupándose el dedo, lo cual dañaba más su imagen con los otros niños. Después de implementar con ella el programa para eliminar los hábitos de succión, se le dieron terapias especiales para corregir la posición de la lengua. Al cabo de unos meses ella podía articular los nuevos sonidos, había dejado por completo el habito de succión y había comenzado a interrelacionarse con los compañeros.
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Dolores de cabeza - Michelle, de cinco años de edad, llego a la clínica para eliminar el hábito de chuparse el dedo y el balbuceo al hablar. Mientras tomaba la historia clínica, descubrí que Michelle había sido diagnosticada con dolores de cabeza tipo migraña. Los dolores de cabeza se producían casi a diario, acompañados por episodios de vómito. Entre los profesionales médicos, nadie pudo encontrar motivo aparente. Se empezó con ella el programa de eliminación de hábitos de succión. Despues de unos días de iniciado el tratamiento, su padre informó que la migraña no se había manifestado mas, y que no había habido otros cambios en su vida, sólo la cesación del hábito de succión.
Brett, 9 años de edad, fue diagnosticado con anorexia. Vino a la consulta para encontrar una solución a los problemas de masticar y tragar, porque el nutricionista que había estado viendo no había hecho ningún progreso. Descubrimos que tenía un hábito de chuparse el pulgar persistente y que sus padres habían dejado de tratar de eliminar. Los años de chuparse el dedo había causado una maloclusión severa, mordida abierta y masticar era extremadamente difícil para él. Cuando comía, era sólo alimentos selectos y en cantidades muy pequeñas. Al examinarlo descubrimos que era incapaz de masticar su comida de manera eficaz y que siempre terminaba tragando pedazos grandes, así como una gran cantidad de (del??) aire. Esto le causaba malestar en el estómago. Era difícil además, que masticara muchos alimentos como las carnes, asi que terminó evitando gran parte del proceso de la masticación. Aunque no consciente de ello, empezó a comer menos y con el tiempo puso en riesgo su salud. Nuestro primer objetivo era la aplicación del programa de eliminación de hábitos de succión. Se detuvo en el primer día y terminaron el programa a la perfección. A continuación, se encontraban en una buena posición para proporcionar terapia para ayudar a mejorar su lengua, la mandíbula y los labios para que la masticación y la deglución pudieran lograrse con más facilidad. El tratamiento de ortodoncia se proporcionó y la combinación de factores condujo a la desaparición de sus problemas.
Gérmenes Joey, cuatro años, había sido expulsados de dos centros preescolares a la edad de cuatro años! Me llamaron para evaluarlo y tratarlo en su casa. Era un sonriente y dulce muchacho con una mirada intrigante, sin embargo hicimos conexión inmediata. Después de la evaluación, me enteré de que faltaba frecuentemente a la escuela debido a los resfriados, infecciones de oído y otras infecciones respiratorias. Como estaba en su casa, tuve la oportunidad de observar cómo jugaba e interactuando con sus mascotas al aire libre. Lo que vi fue a Joey sacándose el pulgar de la boca para recoger una pelota de goma sucia y arrojársela al perro. Luego se sentó en su caja de arena, y jugó con cada uno de los objetos de ella (el?) mientras se chupaba el pulgar a ratos. Durante el tiempo que estuve ahí observe como se llevaba los gérmenes a la boca a vista y paciencia de sus padres. Después de varias sesiones para eliminar el hábito de succión, el cambio en su comportamiento fue extremo. El comportamiento de Joey mejoro enormemente y su autoestima se elevó por haber eliminado su hábito de succión. Fue matriculado en un nuevo preescolar y le fue bien. Respondió a la terapia del habla y progresó rápidamente. Pero fue aproximadamente 6 meses más tarde que sus padres me comentaron que no había desarrollado más infecciones respiratorias, infecciones del oído o resfriados. Los estudios han encontrado que la interacción en clase, así como la participación se ven afectadas y limitadas por el comportamiento de succión. Algunos niños entran casi en un estado de trance al succionarse el pulgar o los dedos. En tal estado, no son capaces de concentrarse o atender en la clase. Otro estudio encontró que los niños que se chupan el pulgar son considerados menos atractivos, y menos simpáticos por los otros niños, lo cual se traduce en un daño para la autoestima que podría ser irreparable sobre todo si estamos hablando de ninos hijos de inmigrantes que estan tratando de adaptarse al sistema.
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